Publicado el 24 de julio de 2026 · Por el equipo de Hormicrem
Cuando alguien piensa en hormigón impreso, normalmente imagina el estampado, el color, el molde elegido... y es normal, es la parte "bonita" y la que más se ve en las fotos. Pero la fase que de verdad determina si un pavimento va a durar 20 años sin problemas, o va a agrietarse en poco tiempo, es una que casi nadie ve una vez terminada la obra: la preparación del terreno.
Antes de verter el hormigón, hay que realizar varios pasos previos: retirar la tierra vegetal y cualquier resto orgánico, nivelar la superficie, y compactar el terreno con una placa vibratoria para eliminar bolsas de aire y asentar bien la base. En muchos casos también se añade una capa de zahorra (grava compactada) para mejorar la estabilidad, especialmente en terrenos con tierra suelta o arcillosa.
Es importante entenderlo así: el hormigón es tan bueno como la base sobre la que se apoya. Puedes usar el mejor material y el molde más bonito, que si el terreno de debajo no está bien preparado, el resultado no va a durar lo que debería.
Depende del estado inicial del terreno, pero suele ser una de las partes más rápidas de toda la obra — normalmente se completa en una jornada para superficies de tamaño residencial habitual. Aun así, es una fase que no conviene acelerar ni saltarse para ahorrar tiempo.
En Hormicrem, la preparación del terreno forma parte de todos nuestros presupuestos de hormigón impreso — no es un extra opcional que se pueda quitar para bajar el precio, porque sabemos que es la base de un trabajo que dure de verdad. Si en algún presupuesto ves que esta fase no está incluida o está muy simplificada, es una señal de alarma a tener en cuenta.
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