Publicado el 11 de septiembre de 2026 · Por el equipo de Hormicrem
La zona alrededor de la piscina es de las más exigentes de toda una vivienda: tiene que aguantar sol directo, salpicaduras constantes de agua con cloro o sal, y sobre todo, no puede resbalar. El hormigón impreso cumple con los tres requisitos, y por eso es de los pavimentos más elegidos para esta zona.
El propio relieve del molde estampado (piedra, madera, adoquín) rompe la superficie lisa y ayuda a que el pie agarre mejor, incluso mojado. Además, se puede aplicar un sellado específico con acabado mate o semi-mate, que reduce aún más el deslizamiento frente a un sellado muy brillante.
A diferencia de algunas baldosas cerámicas oscuras o el gres porcelánico de color intenso, el hormigón impreso en tonos claros (arena, beige, gris claro) refleja mejor el calor y resulta bastante más agradable de pisar descalzo en pleno verano.
Correctamente sellado, el hormigón impreso no se ve afectado por el contacto habitual con agua clorada o con sal (en piscinas salinas), a diferencia de otros materiales que pueden decolorarse con el tiempo.
Al ser una superficie continua, evita las juntas típicas de las baldosas, donde con el tiempo se acumula humedad, moho o cal — un punto a favor tanto de estética como de mantenimiento.