Publicado el 7 de agosto de 2026 · Por el equipo de Hormicrem
Ambas fibras se usan para reforzar el hormigón y reducir la fisuración, pero no son intercambiables — cada una tiene su campo de aplicación. Te explicamos las diferencias para que elijas la correcta.
Es una microfibra sintética, económica y fácil de usar, que se dispersa muy bien en la mezcla. Su función principal es reducir la fisuración por retracción plástica en las primeras horas de fraguado — no sustituye al mallazo estructural, pero sí reduce mucho el riesgo de microfisuras superficiales.
Se usa en: pavimentos residenciales, patios, soleras de tamaño pequeño y medio, prácticamente cualquier hormigón impreso doméstico.
Es una fibra más rígida que aporta mayor resistencia estructural, sustituyendo en muchos casos al mallazo metálico tradicional. Al no ser metálica, tampoco tiene problemas de corrosión con el tiempo.
Se usa en: superficies más grandes, soleras industriales, aparcamientos, zonas de mayor tránsito o carga, y cualquier proyecto donde antes se hubiera puesto mallazo de hierro.
Sí, de hecho es habitual combinarlas: la fibra de propileno controla la fisuración temprana, y la de vidrio aporta la resistencia mecánica que necesita la solera a largo plazo. En proyectos grandes es una combinación muy recomendable.
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